Shock cultural Pilar Ferrer

Shock cultural

Canadá, Montreal

 

El verano ante pasado tuve la oportunidad de irme a un Day Camp en Montreal, Canadá. Mi mamá tiene un primo que vive ahí con su familia asi que nos invitó a pasar dos semanas allá en su casa. Nos fuimos mi hermana de 13 años, mi hermano de 10 y yo.

La verdad es que estaba muy nerviosa porque era la primera vez que viajaba sola y más encargada de mis hermanos. Nunca habíamos viajado tan lejos, son como seis horas de vuelo y nuestro avión salió a la una de la mañana, asi que, para empezar, estuvo pesado nuestra ida para Montreal, añadiendo que al llegar allá mi hermano vomito…

Nos subimos a un taxi y fuimos admirando el paisaje que teníamos alrededor de nosotros, yo creo que es uno de los lugar más bonitos que he ido en mi vida. El aire es súper puro y hay muchísimo verde. Algo que nos comento mi tío es que en esa parte de Canadá, los cambios climáticos son muy significativos ya que cuando es verano hace muchísimo calor y cuando es invierno hace muchísimo frío, es más una frase muy común dicha por allá es “en Montreal hay ocho meses de invierno y cuatro de infierno” lo cual es muy cierto, asi que cuando hace calor las personas de Montreal aprovechan y plantan flores de todos los colores, tamaños y olores, decoran padrísimos sus jardines. Como podemos saber las casas están construidas diferente a las de México, allá no tienen muros a su alrededor, asi que se puede apreciar perfectamente bien las decoraciones de los jardines.

Una cosa que me costó bastante adaptarme, fueron a los horarios de comida. Allá lo normal es, desayunar a la hora que te vas a trabajar, comer a las doce, una del día y cenar a las 6. Como podemos ver son muy diferentes a los nuestros, y más en vacaciones, ya que hacemos todo más tarde. Asi que yo tenía mas o menos 5 o 6 comidas al día: Me despertaba todas las mañanas temprano para irme al Day Camp y desayunaba hot cakes, quesadillas, cereal, lo que fuera normal. Llegaba al Camp y tenía un snack antes de la hora de la comida, cuando llegaba la hora de la comida, que para mí era como un lunch en el colegio, nos daban de comer cachos de pizza, hot dogs, subways, etc. Lo cual yo no estaba acostumbrada. A las tres de la tarde, mas o menos que llegaba a la casa, como mi cuerpo esta acostumbrado a comer a las tres, pues ya me empezaba a dar otra vez hambre, pero tenia un gran problema mi comida, que es la cena de mis tíos era a las seis, así que para comer me tenía que aguantar y para no pasar hambre me comía los chocolates, galletas, etc que hubiera en la despensa, o a veces salíamos por uno helado de la mejor heladería posible, según dice mi tío, así que nos llevaba para comprobarlo. Al fin llegaban las seis y cenábamos decentemente. A las diez de la noche, debido a mis costumbres, me volvía a dar hambre, así que para matarla, unas quesadillitas, o un croissant con nutella no me caían nada mal. Y así por dos semanas…

Ahora ya es tiempo de contarles sobre mi Day Camp, éste se llamaba Sunny Acres.

El primer día mis hermanos y yo estábamos muy nerviosos, fuimos con mi prima que tiene 12 años, ella ya había ido una vez a ese camp, pero nosotros jamás habíamos ido a uno y menos en inglés y muy poco de francés, así que el nervio que teníamos era enorme, pero la verdad es que al llegar nos recibieron muy bien, nos dijeron a dónde teníamos que ir a encontrar nuestro grupo asignado.

Mi hermana y yo nos encontrábamos en el grupo de los más campers más grandes, nuestro staff se llamaba Dave, el no tenía una mano pero era lo máximo.

Nos hicimos muy amigas de las niñas que iban con nosotras, era muy divertido. El sistema de allá es muy diferente al de acá, todos son súper deportistas y les encanta estar todo el día haciendo actividades.

Muchos de ellos, se quedaban en la tarde más tiempo en el camp porque no había nadie que fuera por ellos, sus mamás trabajan y sus papás también.

La primera semana pertenecí a ese grupo y la segunda semana nos quisimos cambiar a un grupo que se llamaba CIT que era como un entrenamiento para ser staffs los siguientes años. Así que todas las mañanas teníamos un curso de primeros auxilios, donde nos enseñaban que hacer con niños en cada uno de los casos que podía suceder si algún día quisiéramos llegar a ser niñeras. En Canadá es muy normal ese tipo de trabajos ya que muchos papás tienen que trabajar o tienen compromisos y como allá no se acostumbra a tener muchacha pues necesitan a alguien que se quede a cuidar a sus hijos.

Después del curso nos asignaron un grupo de los niños chiquitos para que fuéramos a ayudar a los staffs. A mi hermana y a mi nos tocó estar con los más chiquitos, fue una experiencia increíble aunque acabábamos agotadas porque tenían entre cuatro y cinco años. Nos reímos mucho con todo lo que nos contaban y hacían, la verdad es que nos encantó, mejor cosa no nos pudo haber tocado.

Lo único malo de éste grupo, CIT, fue que os niños eran un poco pesados y se creían mucho por “ser más grandes”, lo que no sabían era que la más grande de todos era yo.

En las tardes después del camp algunas veces fuimos al teatro, otras fuimos al mall lo de compras, la verdad es que a mi algo que me encanta es ir de shopping pero pues a ninguno de mis tíos, mi prima y mi hermano les encanta así que nos llevaron pocos días y muy poco tiempo, pero pues ni modo tenía que ceder a lo que se podía hacer. También nos llevaron al cine y al parque, otros días nos quedábamos en la casa, ayudábamos a limpiarla ya que, como comenté anteriormente, no hay nadie que haga la limpieza, todas las mañanas teníamos que hacer nuestras camas, después de cada comida enjugábamos los paltos y los poníamos en la lavadora, teníamos que cocinar y había veces que hasta la caca del perro teníamos que limpiar… eso sí que lo detestamos. Pero ni modo, hay que aprender a adaptarnos donde somos recibidos.

Fuimos los fines de semana a conocer lugares, como downtown que esta increíble, la gente se pone a mitad de la calle donde cantan, bailan y hacen de todo. Es muy divertido y algo que en mi vida había visto, un show a la mitad de la calle con personas de todas las edades participando. Otro día fuimos a ver un show de cuetes increíble, cada tantos días hacen concurso de cuetes de diferentes países, así que tienen que concursar y gana el mejor, es padrísimo.

Tuvimos la oportunidad de conocer la capital de Canadá Ottawa, es muy diferente a Montreal, Ottawa está mucho más desarrollada y se puede decir que parece un poco más ciudad que Montreal, con edificios.

Nos tocó ver el desfile que dan los soldados de allá, lo hacen todos los Sábados cada vez que hay cambio de mando con el general. Los soldados son súper diferentes a los nuestros, empezando por su vestimenta.

Algo que se me olvidó contar fue que Montreal es mitad francés y mitad inglés, antes eran regidos por los franceses y ahora todo Canadá esta a cardo de La Reina Isabel de Inglaterra. Así que la mayoría de los de Montreal hablan ingles y francés.

Nosotros fuimos un día a comer a casa de unos amigos de mis tíos y nos llevamos con la sorpresa de que muchos nada más hablaban francés y nada de inglés asi que a la hora de tratar de comunicarnos era un poco difícil, mis tíos si saben hablar francés asi que sin ningún problema se pudieron comunicar.

También visitamos el zoológico de las afueras de Montreal y con algo que no nos esperábamos era encontrar albercas en el zoológico, asi que íbamos podías hacer ambas actividades o escoger una de ellas, impresionante encontrarse un parque acuático vecino de los animales.

Algo que nos sorprendió muchísimo, más a mis hermanos, fue el que te encontrabas fácilmente gente fumando marihuana, o haciendo sus churritos sentados en las banquetas de la calle, es algo que nunca habíamos visto en México, y también nos topamos en el parque en Domingo con gente que va a echarse y pasar el día ahí, toman, fuman y fuman marihuana, asi que tuvimos que soportar el horroroso olor de la droga, aunque debo decir que el ambiente en general es muy divertido, hay gente de todas las edades, grupos de amigos que van a tocar con tambores y con lo que se encuentran y se van reuniendo hasta formar una melodía y divertir a toda la gente, hay de todo tipo y si quieres te unes al grupo y te pones a bailar con ellos. También hay tipos de tianguis donde venden ropa o alguna que otra joyita.

La verdad es que me encanto conocer Montreal y haber tenido la oportunidad de vivir haya dos semanas como ellos y acostumbrarme a los horarios de allá y a todas sus costumbres, aunque unos kilitos de más me gane al llegar a México. Es una experiencia que feliz de la vida volvería a repetir y más ahora que ya sería staff en mi Day Camp, lo único que me gustaría cambiar es poder viajar con mis papás para que ellos puedan conocer ese mundo tan padre y diferente, pero al mismo tiempo parecido al nuestro.

Algo que me di cuenta y me encantó fue como la gente se acepta como es y todos conviven donde sea con diferentes actividades que ellos mismos se proponen, fue muy divertido.

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