Shock Cultural Andrea Lorenzo

Shock cultural

 

El shock cultural “es un término utilizado para describir la ansiedad y los sentimientos (de sorpresa, desorientación, confusión, etc.) causados en un individuo por el contacto con un medio social totalmente distinto, por ejemplo en otro país.”[1]

 

La gente describe el shock cultural como algo aterrorizante pero yo creo que es la perspectiva de cada quien y la forma en que cada quien decide ver y sobrepasar situaciones adversas a los sucesos que vive normalmente. Generalmente la primera impresión es la que nos bloquea o asusta, sin embargo, es una sensación temporal que no dura para siempre. Con el paso del tiempo se convierte en costumbre y lo que al principio parecía extraño se vuelve algo cotidiano.

 

Al igual que mucha gente, yo he experimentado el shock cultural varias veces en mi vida al visitar nuevos lugares. Por ejemplo, en un viaje familiar fuimos a París, y a parte de la arquitectura, el arte y la gente, mi mayor shock cultural fue en la parte de la comida. Fuimos a un restaurante típico de Francia en donde el menú mencionaba como especialidad un plato llamado “escargots”. En realidad yo no sabía a que se refería dicha comida y le pregunté al mesero la descripción, a lo que me dijo que eran caracoles. Le pregunté que si en realidad era tan bueno como para ser parte de las recomendaciones del chef y me explicó que eso era uno de los mejores manjares del lugar. Me aterró pensar que pudiera haber gente que comiera este tipo de animales y más siendo algo muy valioso para ellos. En México en realidad nunca había oído de dicha comida, y más aún cuando son animales de tierra que se pueden encontrar fácilmente en los jardines en épocas de lluvia, en realidad jamás se me hubiera ocurrido que fueran comestibles. Sin embargo, cuando empecé a investigar más a fondo me enteré que en muchas partes de México, incluso en la ciudad,  se comen bichos, tales como los gusanos de maguey, los escamoles, los chapulines fritos, etc.

 

Sin embargo estas cosas nos asustan cada vez menos debido a la gran globalización que hay en esta época con la televisión y las noticias ya que antes de llegar a un lugar sabes y conoces un poco sobre la cultura, pero esto no impide que siga pasando y es algo que también puede suceder a través de la televisión y los medios de comunicación como me pasó a mi el otro día que estaba viendo un programa sobre la cultura china y refiriéndose a la comida decían que los chinos comen cerebros de changos, perros, alacranes y sopa de tiburón, al enterarme de esto me aterrorice ya que no se me hacía algo normal y hasta incluso moral comer ese tipo de alimentos y cuando comenté el punto con mi papá me dijo que es algo muy normal allá como para nosotros es normal comer carne de res y pollo.

 

Yo no eh vivido muchos shocks culturales en mi vida por lo que decidí preguntarle a mi familia que me contara sus experiencias y mi papá me ayudó contándome lo que vivió  cuando fue a Tokio, Shangai y a China.

 

En Tokio su primer shock fue el darse cuenta que los coches se manejan del otro lado del conductor, por lo que cuando vas a cruzar una calle tienes que voltear primero a la derecha en vez de a la izquierda como hacemos aquí porque si no te pueden atropellar, lo mismo pasa cuando llegas a la mitad de la calle tienes que voltear a la izquierda en lugar de a la derecha y los baños en vez de tener un escusado como los que tenemos aquí son más bajitos.

 

En Shangai se come perro, serpiente, insectos, alacranes y hasta ratas lo que lo impactó demasiado ya que es algo a lo que te tardas mucho o incluso no te acostumbras, las personas son muy diferentes a las que estamos acostumbrados y a primera vista todos parecen iguales pero ya que estas allí por un tiempo los acabas diferenciando, en sus casas no se puede entrar con zapatos ya que es una gran falta de educación y su arquitectura son en forma de pagodas, casas y templos con techos color verde de dos aguas que terminan en redondo haciéndolos verse algo fuera de lo común, la mayoría de estas pagodas son de madera lo que hace que se mantenga a buena temperatura el interior y los escusados tienen unos botones con diferentes funciones que sirven para calentar el asiento o para limpiarte.

 

En China las personas son muy delgadas y no están acostumbrados a ver personas gordas por lo que cuando mi papá caminaba por la calle le tocaban la panza como si estuvieran viendo a buda, su Dios. A pesar de todo esto, mi papá se acostumbró al final y le pareció un lugar tan interesante como bonito y con una cultura y honestidad muy admirable ya que si cometían algún error grave se practicaba el famoso “harakiri” que se mataban con una daga ellos mismos a causa de deshonra.

 

Mi hermanos también me ayudaron contándome sus experiencias cuando fueron a Dubai y se encontraron con que todas las mujeres debían usar burka, que es un tipo de prenda que llevan las mujeres árabes para esconder su belleza que es algo sagrado y que cubre la cabeza dejando solo descubiertos los ojos, y lo acostumbradas a llevar este tipo de vida que se veían, al llegar al aeropuerto les dieron un reglamento del lugar con todas las normas de Dubai y las que más les impactaron fueron, te pueden arrestar por jurar o hacer señas, darle la mano a tu pareja o darte un beso en público, estar borracho, tomar fotos a la gente sin pedirles permiso y muchas más.

 

Otra de las cosas que más les impresionó fue que el uso de la burka y todo lo referente a las mujeres no lo hacían por obligación sino por opción propia. El uso de esta forma de vestir y de otras tradiciones como esta, las utilizan para preservar sus raíces y su cultura, ya que este país se ha vuelto muy internacional y varias compañías han mandado a sus ejecutivos a vivir ahí para poder tener un amplio crecimiento en el medio Oriente, esto debido a que Dubia tiene las llamadas zonas libres en las cuales las empresas pueden abrir sus oficinas sin tener que pagar impuestos locales ni regirse por las normas de ahí. Es por esto, que las mujeres y los hombres de ahí usan sus tradiciones para distinguirse entre ellos y poder dar una continuidad a su cultura.

 

La forma de hacer negocios ahí también es muy distinto al resto del mundo, para empezar si eres extranjero y quieres abrir un negocio en los Emiratos, fuera de la zona libre, debes forzosamente conseguir un socio emiratí, lo que asegura que no harán nada fuera de las reglas del país ya que son personas que se rigen por una ética muy estricta y eso fomenta el que los habitantes del país tengan muy buenas oportunidades de negocios y de calidad de vida. De hecho casi todos los emiratos son de clase media alta o alta, la pobreza en ese país no existe para sus nativos. Jamás verás a un emiratí trabajando de taxista, mesero, etc.. ese trabajo lo hacen los inmigrantes egipcios, sirios, omanís, etc..

 

Con este ensayo puedo concluir que cada país es un mundo diferente, que cada cultura tiene una riqueza impresionante y que al visitar un país desconocido debes investigar que es lo que se usa ahí, respetando las costumbres locales y hacer lo que la gente de ese país comúnmente hace, para evitar sentir un shock cultural.

 

Por último me gustaría terminar con un dicho popular español que resume todo lo que aquí he escrito “a donde fueres haz lo que vieres”.

 


[1] CESARSORM, “Choque cultural”, disponible en: http://es.wikipedia.org/wiki/Choque_cultural, 8 de Noviembre, 2012.

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