La Identidad del Mexicano y la Historia por Ana Pidal

El mexicano tiene grandes virtudes y grandes defectos. Los mexicanos nos encontramos, muchas veces, en constante desigualdad de condiciones que hacen que el resentimiento nos haga pelear, olvidando nuestros verdaderos ideales como nación. Es verdad que en nuestro país sufrimos una gran diferencia entre clases sociales, en ocasiones parece ser que no compartimos nada pero sin duda cuando llegamos a extremos de necesidad el mexicano actúa, conforme a la historia, de una manera unificadora velando por los intereses de nuestros compatriotas.

 

El mexicano no es aquel que dice ser mexicano. Es quien se siente comprometido con las costumbres y tradiciones que nos han dejado nuestros ante pasados, no es aquel que se siente mexicano criticando los problemas gubernamentales y aún así compra droga. Vivimos en un presente lleno de injusticias que nos han alejado de nuestros ideales como nación.

 

La historia nos ha enseñado que somos un pueblo resentido. Desde la colonización nos podemos percatar de cómo los indios veían a los españoles como Dioses, hoy en día vivimos una discriminación que nos aparta de la unión entre personas, pues la discriminación y violación a los derechos humanos nos hace ser un Estado más frágil en cuanto a estructura y débil. Octavio Paz, en su gran libro “El laberinto de la soledad”, nos explica porque los mexicanos nos apagamos frente a los problemas y no salimos. Nos dice que vivimos escondidos, en máscaras, para no confiar, para protegerse de sí mismos y de los demás, pues el mexicano carece de seguridad y por ello busca protegerse asimismo y no contribuir a la ayuda universal.

 

Para poder desarrollar el tema de la identidad mexicana es importante señala que es esta palabra. La identidad puede ser considerada como el conjunto de valores, orgullos, costumbres y tradiciones que unifican a un grupo de personas. México, si ago tiene, es que es rico en cultura y tradición. Universalmente, México, es visto como un país a envidiar por sus sin numero de costumbres, turismo y demás factores que hacen de nuestro país uno envidiable. El problema más crítico sobre la materia de identidad radica en las personas. Ha existido, y aumentado, con el paso del tiempo, una gran decadencia en los valores mexicanos. Un gran ejemplo de lo anteriormente mencionado, es la política. La política se ve en todos lados, pero en materia de política gubernamental, se ve como México es un país que, por sus decisiones, no es compatible a una democracia como por la historia hemos querido serlo. Vivimos en un entorno en el que el beneficio personal va más allá del bien común, de llegar a un orden social justo y equitativo. ¿Por qué tanta inseguridad? Es lo que mucha gente se pregunta, ante este cuestionamiento se debe de analizar quienes hacemos que México tenga tantos problemas de identidad. La respuesta es la siguiente; todos somos responsables de no poner un alto ante lo que se nos presenta. Es reprobable que el mexicano piense por sí mismo cuando nuestros héroes nacionales han luchado por la unión de clases y el poder del pueblo.

 

Ante estas apatías, se puede ver como los mexicanos si podemos lograr la unificación y la identidad nacional que tenemos dentro, pues ejemplos hay muchos. Es cierto que el mexicano ha olvidado sus tradiciones y sus ideales. Ahora, vas a pueblos y los campesinos, ya no son campesinos, la lengua ya no es Náhuatle, si no calcos que buscan que el “spanglish” sea su lengua principal. Lo que pienso es que vivimos en una época de transición, pero la unificación se sigue viendo. Cuando juega la Selección Mexicana, se ve la euforia del mexicano por su equipo. Podrá ser un ejemplo burdo, pero si se analiza con cuidado, se puede concluir que cuando el mexicano une sus fuerzas, es grande para deliberar su opinión y sus deseos. También, cuando los mexicanos quieren exigir, es evidente que la fuerza de sus voces pesa. Tan es así, que las marchas contra la seguridad, libertad,  educación y más, siempre serán escuchados. Ante la decadencia y pérdida de ideales mexicanos, estos ejemplos rescatan la premisa de que ya no hay un ideal del mexicano, pues es erróneo plantearnos esa falacia cuando vemos la ayuda generalizada que se da cuando se nos presentan catástrofes.

 

El mexicano nunca se hace responsable de sus actos, es más, cada vez que se encuentra en una problemática causada por alguna irresponsabilidad trata de pasar la responsabilidad a otros. ¿Por qué somos así? Es una pregunta sin respuesta, pero lo que deberíamos de hacer es fomentar el no eximir el cumplimiento de obligaciones como mexicanos. Somos una nación rica en cultura y tradición, no podemos creer que todo esta bien cuando no lo esta. Al contrario, debemos ser responsables de nuestras acciones y exhortar a nuestros mexicanos a ser mejor. La verdad y la responsabilidad hace que seamos más concientes y por ende, nos lleva a acudir a nuestros ideales y remitir a nuestra historia como nación para salvar esas costumbres y esas tradiciones que, la no práctica de estas nos ha llevado a perder nuestro sentido de Nación como personas mexicanas. 

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