Un presente sin unión, un pasado costumbrista por Andrea López

Creer que en México existe una verdadera identidad nacional, este valor que sintetiza las necesidades de adaptación y supervivencia, resultaría absurdo e inconcebible. Para nuestra mala suerte vivimos  en un país en el que los elementos de unificación son prácticamente nulos en el momento en que son comparados con aquellas situaciones que nos desunen, nos desunifican. Cada persona decide qué hacer siempre siguiendo la ley de hago lo que quiero, siempre buscando mi conveniencia. A pesar de todo, la ignorancia del país y los buenos métodos de “lavado de cerebro” practicados por el gobierno, así como por distintas instituciones, hacen parecer que nuestro país es un ejemplo a seguir en la materia de identidad nacional.

     Si nos vamos un poco atrás a la historia del México antiguo, nos daremos cuenta de que los dos mayores elementos de unificación fueron la lengua y la religión. Con la institución del castellano gracias a la habilidad de Isabel de Castilla, finalmente se logró conseguir esa característica que nos hiciera a todos iguales; una circunstancia que continúa hasta nuestros días. Si pensamos un poco más nos daríamos cuenta de que ocurrió exactamente lo mismo con la religión; con la única diferencia de que con el paso del tiempo el número de fieles católicos va en disminución. Al parecer la sociedad mexicana ha caído en un estado de confort respecto al catolicismo, y poco a poco se va alejando de las verdaderas tradiciones católicas.

    Después de profundizar un poco en este tipo de situaciones me doy cuenta de algo bastante interesante; la identidad nacional es una especie de menú de restaurante. Cada uno decide qué le gusta y qué no, convirtiéndose en prácticamente un volado. Al ser tan variados los elementos que nos “unifican”, se obtiene un resultado bastante triste, al concluir que fuera de la religión y la lengua, no existen elementos que nos identifican. Pareciera que lo previamente mencionado es una especie de “moda”, que cambia con el paso del tiempo y de acuerdo a tu posición sociocultural. Y no resulta tan difícil comprobar el pasado enunciado, con el simple hecho de analizar, por ejemplo, lo que unifica a tu familia y lo que identifica a la familia de las personas de servicios en tu casa, te darás cuenta de lo que es esta identidad nacional, muy bien vendida en el mercado pero muy mal vendida en la psicología del mexicano.

     Pareciera que en México no existen elementos que nos logren hacer iguales, el pasado concepto se ha vuelto una creación imaginativa y crítica al pasado costumbrista. Si de verdad existiera una identidad nacional, viviríamos en un mundo utópico, un mundo sin desigualdad y sin suplicas de justicia. Y por más difícil que parezca estamos a años luz de lograr una situación como la anterior, pero recae en la población decidir el futuro de nuestras costumbres y de nuestros factores de identidad. 

     Es triste hoy estar entre ser indígena o español, no encontrar el ¿por qué? Del mexicano. Creo que tenemos que dejar atrás esos recentimientos, todo ese rencor que le tenemos a nuetsras raíces, porque bien o mal gracias a la Conquista somos quienes somos, y muchas de las personas que hoy en día hábitamos este lindo país somos mezcla de un español con un indígena, o simplemente de españoles que se quedarón viviendo en estas tierras desde entonces.

Y por eso simplemente te pregunto ¿Qué te hace ser mexicano? … Yo te diría que el simple hecho de haber nacido y crecido aquí, de haber tenido el privilegio de aprender a querer las costumbres de este patria que aunque esta algo pisada y devaluada, es un país sin igual, con tantas virtudes que nosotros mismos no somos capaces de ver, ni valorar. Mi pregunta sería ¿Qué sientes cuando estás lejos de aquí? No te hace falta la gente, el calor humano, la humildad y sencillez de todo aquél que hábita en este país. Nos hemos dejado envolver dentro de todas las críticas y malas palabras que otros países dicen de nosotros, dejando que nos afecten y simplemente nos determinen. Cuando somos nosotros los mexicanos quienes tenemos que decidir que creer y como actuar, nada ni nadie puede decirnos cómo somos, ya que los únicos dueños de nuestras decisiones somos nosotros, por eso te invito a ti mexicano, a confiar en tu país, a ver más allá de lo malo, tomando en cuenta todo lo bueno y maravilloso de los recursos humanos y materiales que tenemos. Basta de ser los “flojos” “débiles” “conformistas” callemosles la boca a todos aquellos que nos han hecho menos y nos han hecho creer que “no podemos”. Pero eso solo lo vamos a poder lograr haciendo un cambio de mentalidad, creando nuevos paradigmas y confiando en “el mexicano”.

Los mexicanos siempre hemos tenido la capacidad de sorprender al mundo gracias a nuestras exquisitas  peculiaridades. Sin duda, una de ellas es el hecho de que en México, la familia tenga más importancia que el individuo. La familia es una parte muy importante de nosotros, es una parte que ilumina nuestras imperfecciones y nos alienta para seguir adelante. Resulta impresionante la capacidad que tenemos los mexicanos de ayudarnos entre familia, cada uno de sus miembros, siempre bien dispuesto a ayudar a otros de la familia que tengan problemas, no importando la dificultad de la situación que se presente.

Debemos de sentirnos orgullosos de quienes somos, y de lo que hemos logrado como país tras haber logrado la consolidación de un país democratico y soberano. No entiendo ¿Por qué? Si luchamos tanto por idependizarnos y lograr nuestra soberanía nos dejamos manipular o hacer menos por cualquiera, cuando sabemos que unimos como país y como ciudadanos de la misma nación podemos lograr cosas maravillosas.

¡Basta! Demostremosle al mundo que hoy en día si existe el mexicano, y que no está pretendiendo ser alguien que no es, y que esa lucha constante entre ser indígena o español ya está terminada, porque hoy ya hemos entendido que ser mexicano, es gozar el privilegio de poder cantar el Himno Nacional o ir a otro país y a pesar de los retrasos o complicaciones que como país vivimos, nos sentimos orgullosos de poder decír “Yo soy mexicano” “I’m mexican” o simplemente darnos a notar por nuestra calidad humana, esa sonrisa que le debamos a cualquier persona sin nisiquiera conocerla. Todos deberían de envidiar tanta humildad y tanta lucha de esté pueblo, que de ser  totalmente indígena a logrado de alguna u otra manera un desarrollo notorio, y nos ha posicionado ante el mundo cómo un país estratégico. 

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