ENSAYO: SHOCK CULTURAL

Natalia Ancona Velasco

NL#2 Historia

9/11/12

Shock cultural

Cuantas veces no hemos querido irnos de viaje a algún lugar raro, algo completamente diferente a lo que vives en tu día a día. Pero al mismo tiempo te da miedo experimentar cosas nuevas o diferentes. Crees que no te vas a poder acostumbrar a la comida o a la forma en la que vivan las personas.

También pensamos que para de verdad tener un shock cultural te tienes que ir del otro lado del mundo o a un lugar donde nadie te entienda. Pero para que irte a un país lejano si en turismo país te puedes sorprender de cosas y comidas nuevas. 

En México existen muchas lenguas indígenas y entre las 20 más habladas seguro que si no vamos a algún pueblo podríamos conocer y realizar cosas nuevas.  Sin irte tan lejos empezando por el idioma, aunque viven en un lugar común no tienen el mismo idioma, para mí esa es una gran maravilla de México, que orgullo que varias lenguas indígenas no se hayan perdido.

 

Hace varios años ya, me fui de viaje con mi familia y unos amigos de mis papas. Nos fuimos a palenque, a mis papas les encanta hacer viajes por México. Me parece una excelente idea realizar estos viajes porque en fin y al cabo es mi patrimonio y tengo que aprender sobre él a fondo. 

Cuando llegue a Palenque yo estaba feliz, ya conocía esa ciudad y desde siempre me ha encantado, creo que es una ciudad mágica, el color, los ruidos, las personas todo es muy padre. Pero esta vez que fui lo conocí de una forma diferente. Yo pensé que me iba a quedar toda la semana en el hotel, ir a las pirámides, al museo, a las cascadas de agua azul y todas esas cosas que haces cuando te vas de viaje, meterte a nadar, comer a la hora que quieras y hacer lo que quieras.  Pero para mi sorpresa en la noche nos reunimos todos y me salieron con que empacara porque nos íbamos a ir a la selva lacandona para poder conocer Yaxilan. Yo me saque de onda pero ahí fue donde empezó mi shock cultural.

 

Al día siguiente salimos del hotel como a las 2 e hicimos un largo camino, en el transcurso de la carretera yo iba viendo loa paisajes que se veían padrísimos con la puesta del sol. Hicimos mucho tiempo para llegar pero antes de que oscureciera llegamos a unas cabañitas, ahí nos estaban esperando unas personas vestidas de blanco, una túnica. El señor se llamaba Chambor.

Estábamos en un pueblito en medio de la selva lacandona. Los cuartos eran de 2 camas y nada más, los techos eran hechos con paja y nada más, lo peor es que no había agua caliente en los baños. Ni modo todos nos tuvimos que bañar con agua fría. 

En las cabañas nos daban de comer, y aunque nosotros íbamos preparados para comer cosas raras, para nuestra sorpresa nos dieron quesadillas con tortillas tía rosa. Yo estaba impresionada que en un lugar en medio de la selva llegaran los distribuidores a dejar ese tipo de comida. Hasta nos daba risa que no tuviéramos señal pero comiéndonos nuestras quesadillas. 

Al día siguiente nos volvíamos a ir de esas cabañitas pero dejábamos nuestras maletas porque íbamos a regresar. El plan era acampar en la selva 2 días. Les pedimos que si para cuando regresáramos nos podían hacer algo típico que ellos comieran, que nos importara que fuera, y ellos aceptaron. 

 

Otra vez volvimos a tomar el camión para llegar a donde nos iban a dar unas balsas y navegar por el rio Lacanja. 

Todos nos preparamos con chaleco y un remo cada quien. Nos subimos y empezamos a navegar. Los paisajes estaban espectaculares, me sentía en la película de Tarzán, los animales, los ruidos, las plantas, el cielo. Cosas que no te puedes imaginar. 

Yo iba muy tranquila tomando el sol y disfrutando del día cuando de repente me dicen, ” ponte el chaleco viene una cascada” yo en ese instante me a panique, me puse el chaleco y me aliste para la cascada. Me dio muchísimo nervio pero se me hizo que iba a ser algo padre que no lo puedes hacer todos los días. Pasamos muchas cascadas, en la gran mayoría nos caímos de la valsa, era una friega porque teníamos que volver a subir todo en ella. Me empape. Aunque al final ya éramos unos expertos y los de la otra valsan se seguían cayendo. La verdad todos nos reíamos mucho. Después de que estuvimos gran parte del día navegando por el rio llegamos a u. Ligar literalmente en medio de la nada. Y lo peor del caso es que todavía teníamos que caminar con el remo, casco y chaleco como 30 min más hasta el lugar donde iban a estar nuestras casas de campaña. Empecé a caminar, pero me picaron todo tipo de mosquitos y yo estaba muy cansada. Ya no quería caminar, eso de estar en medio de la nada sin saber a dónde iba no me estaba gustando nada, aparte de todo tenía mucha hambre y no quería que se les ocurriera darme quesadillas porque ya estaba harta de ellas. 

Al fin llegamos a donde nos íbamos a instalar, estaba precioso y había una cascada padrísima alado. Valio la pena toda la caminata.

Cometí la tontería de irme a bañar a la cascada, yo me sentía muy sucia y decidí ir e a bañar. Cuando estaba enjuagándome me resbale de una piedra y me corte profundo en el tobillo, aunque no era nada grave en el momento no tenía nada para curarme y lo mas que me pudieron dar fue árnica. Por mala suerte sigo teniendo la cicatriz, pero si le veo el lado positivo es que nunca se me va a olvidar porque la tengo. 

Conforme iba oscureciendo se empezaron a oír truenos porque se aproximaba un aguacero. Nosotros no íbamos preparados para eso y solo había pocos techitos. Yo me tuve que ir a dormir a la casa de mi amiga en vez de dormir con mi mama y mi hermana. 

Mientras que estuvimos ahí no hicimos mucho sol fuimos a explorar por los alrededores y el ultimo día volvimos a agarrar las lanchas para salir de ahí, no sé muy bien porque caminos nos llevaron pero llegamos a Bonampak, pero no como cualquier turista nostras llegamos por atrás, nunca entendimos como. 

En Bonampak nos estaba esperando un guía, muy chistoso porque el también se llamaba Chambor, le preguntamos que quería decir y nos dijo que abejita contenta. Nos daba muchísima risa que todos se llamaran Chambor. Aunque pensándolo bien es como si ellos fueran a la cuidad y muchas niñas les dijeran que se llaman Ana. 

Cuando acabamos de ver Bonampak nos regresamos a las cabañas donde habíamos dejado nuestras maletas, todos estábamos curiosos por saber que era lo que nos había. Preparado. Cuando nos dijeron que tamales casi se me cae la baba de la emoción, pero cuando nos los trajeron todos nos quedamos sorprendidos, no eran los típicos tamales de salsa verde o roja. Estos eran de caracoles, huevos de pescado y de unas hojas raras. El sabor estaba asqueroso, no te los podías ni comer, me tuve que comer uno de hojas porque era el menos raro, los papas se comieron los otros porque no les podíamos hacer el. Feo. A los  tamales que nos habían hecho. Aunque nos los acabamos, después de ese día no nos volvimos a quejar de las quesadillas. 

Esa misma noche nos recomendaron unos masajes y se nos hizo padrísima la idea. Fuimos a que nos los hicieran y fue la cosa más deliciosa del mundo en mi vida había disfrutado tanto in masaje. Entre que estaba torcida de las noches anteriores y que las especies que me ponían eran deliciosas. 

El ultimo día que nos quedamos ahí fuimos a un rio a nadar un rato, ahí conocimos a otro Chambor que se echaba clavados desde un árbol como a 15m de altura. Nos conto que es lo que él hace desde chiquito, los hombres se atrevieron a aventarse también aunque no fueron tan valientes y fue desde menos altura. 

Llego en momento en que todos nos subimos a la camioneta para regresar a Palenque, había sido una semana muy divertida y muy cansada al mismo tiempo. Hicimos cosas que nunca nos hubiéramos imaginado hacer. Yo estaba muy feliz porque a pesar de que los moscos me comieron toda la vacación, estuve muy a gusto conociendo y haciendo cosas nuevas.

Aunque el viaje no acabo ahí, ya de regreso en palenque después de todos bañarnos con agua caliente y comer algo que no fueran quesadillas, fuimos a tomar un temascal para relajarnos de todas las aventuras que tuvimos el viaje, el temascal es como una casita con el techo muy bajo, esto es para que toda el agua evaporada se concentre y este muy caliente, para entrar te hacían un ritual y ya adentro realizaban otro, te bañaban con agua y plantas. Algunos del calor se salían a respirar pero yo si aguate hasta el final. Después de eso había un yacusi con arcilla, que se supone que te mejora la piel. Hacer eso me encanto porque no tenía ni idea de que existía.

El que nos hizo el ritual nos explico muchas cosas de su pueblo y aunque no se llamaba Chambor, me callo muy bien porque era mu tocayo solo que en masculino “Natalio” yo creo que la primera vez que conozco a alguien llamado así.

Con este viaje aprendí muchas cosas, la primera y la más importante fui lo mucho que conviví con mi familia.

Tero también me di cuenta de que aunque sea hermana de país de todos los Chambores no tenemos nada en común, y me da gusto que esa semana que estuve conviviendo con ellos me pudieron enseñar muchas cosas nuevas.

Con este ensayo me puse a refeccionar de todos los shocks culturales que uno podría tener, si de porsi en tu país puedes encontrarte con gran variedad. Si te propones a pasártela bien en tu viaje y a disfrutar no tienes porque sufrir, yo fui en el mejor de los planes y acabe feliz y con usa cicatriz que cada vez que la veo me dan ganas de regresar.

 

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